El transportín, un pequeño lugar de descanso para nuestros perros

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El transportín, un pequeño lugar de descanso para nuestros perros

Hoy quiero hablaros de una de mis herramientas favoritas: el transportín.

¿Y por qué quiero hablaros del transportín? Porque para mí es primordial que enseñemos a nuestro perro a descansar correctamente y también a aburrirse y quedarse tranquilo en un sitio pequeño, pero en el que está muy a gusto.

La importancia del transportín

Cuando hablamos de transportín o jaula, muchos responsables de perros enseguida nos contestan: “Pobrecito, encerrado en un espacio tan pequeño, parece que está en la cárcel”. Pero todos cambian de idea cuando ven el resultado y cómo puede estar  muy a gusto un perro en su transportín.

Es importante saber que entre los instintos de nuestro perro se encuentra el de buscar un lugar de descanso que sea recogido, cómodo, seguro y que le proteja del mundo exterior. Y todos estos requisitos los cumple el transportín.

Eso sí, a la hora de elegir un buen transportín para nuestro perro, hemos de tener en cuenta que debe tener un tamaño suficiente para que el perro, cuando está dentro, se pueda poner de pie y darse la vuelta.

Hoy en día, los responsables de perros se preocupan mucho por  la actividad física y mental y la buena alimentación del perro, pero se olvidan de algo muy importante para el bienestar del animal, como es aprender  a aburrirse, a no hacer nada.

Este olvido conduce en muchos perros (y más si son perros de trabajo como border colly, pastor alemán, malinois, jack rassel, podenco y un largo etc…) a tener un nivel de estrés muy elevado que tiene como consecuencia una alteración de  la conducta.

Una buena terapia para bajar el nivel de estrés es el uso del transportín y enseñar al perro a estar tranquilo en un lugar confinado y muy agradable.

Cómo enseñar a nuestro perro al uso del transportín.

Para que el perro considere el transportín como su lugar de descanso hay que hacer una asociación positiva y no meterlo a la fuerza, cerrar la puerta y dejarlo ahí, porque de esta manera se pierde la asociación como algo positivo y el perro podría coger mucho miedo a esta herramienta.  Por ello, debemos ir acostumbrando al perro a estar en su transportín de una manera que se sienta lo más cómodo posible, poniendo su manta favorita dentro, situándolo en un lugar de la casa donde solamos estar nosotros y siempre, al principio,  le debemos poner premios de comida dentro para que los encuentre cuando entre (los premios hay que ponerlos cuando el perro no te vea).

Personalmente, en mi casa todos mis perros están acostumbrados al transportín y también me sirve en el coche cuando nos vamos de viaje. Para ellos no es un problema porque nos llevamos su “habitación” con nosotros, lo que evita que sufran de un nivel de estrés muy alto por cambio de entorno porque saben que siempre tienen su hogar. Están tan a gusto en su transportín que el “pequeño de la manada, Buba” cuando me voy de casa y no quiere estar fuera, entra y se cierra la puerta.

Por todo ello, desde Caniland recomendamos a los responsables de perros  que compren un transportín para sus peludos y los acostumbren a descansar y a no hacer nada. Os prometo que es una de la mejor cosa que podéis hacer y la mejor inversión que haréis para el descanso y el bienestar de vuestros perros.

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