La importancia de manipular correctamente a un perro

La importancia de la manipulacion, Caniland Escuela canina, Valencia

La importancia de manipular correctamente a un perro

“Es que no se deja tocar las patas“. “Es que no le gusta que le miren los oídos“. “Uff, cortarle las uñas, es una pelea”. Creo que todos hemos dicho o escuchado algo parecido sobre nuestros perros en algún momento. Pero, ¿cómo evitarlo? ¿Qué puedo hacer para que mi perro se porte bien en el veterinario, que se deje cepillar o me deje curarlo en casa? Trabajar la manipulación.

La importancia de manipular correctamente a un perro es enorme. Da igual si tenemos un cachorro o cogemos un perro adulto de la protectora. Todo es trabajable. Sólo hay que tener constancia y paciencia. Si le enseñamos a nuestro perro a dejarse manipular, nos será muy útil en muchas situaciones. Y no hablo sólo de veterinarios y posibles curas en casa, aunque sólo por eso merece la pena y a muchos responsables de animales les resulta imposible (si no me creéis, preguntádselo a vuestro veterinario).
Aunque tengamos la suerte de que nuestro perro acepte bien la manipulación, es decir, que se deje tocar de manera un poco más brusca (¡pero sin hacer daño!), se deje coger las patas, abrir la boca etc., esta educación nos puede servir en otras ocasiones. Ocasiones menos posibles, pero que existen, como por ejemplo, si estamos en un bar con nuestro perro y alguien, sin querer, le pisa la pata. Por experiencia sé que un perro acostumbrado a diferentes tipo de manipulación reaccionará, pero probablemente sólo con una queja en forma de chillido o como mucho, con un gruñido. Sin embargo, otro perro podría llegar a marcar o, incluso, a morder.

Otro ejemplo puede ser de nuestra propia casa, si tenemos hijos, si vienen amigos con hijos de visita o si vamos de visita nosotros con nuestros peludos. Un niño se puede caer en cualquier momento. Si es pequeño porque no controla todavía el equilibrio, y si es un niño más grande, puede tropezar. Y ¿cuál es nuestro reflejo cuando caemos? Coger lo primero que tenemos cerca para salvarnos de la caída. ¿Y si lo más cercano es nuestro perro? Coger bruscamente al perro del pellejo o del cuello podría tener consecuencias muy desagradables para ambas partes. Sin embargo, otra vez, si tenemos un perro con la manipulación hecha, su reacción puede ser girar la cabeza rápidamente y gruñir, pero nada más.

Entonces, ¿qué  vais a hacer? Yo espero que coger premios y empezar a enseñarle a vuestro amigo de cuatro patas que dejarse tocar y explorar su cuerpo mola. Porque cada vez que le tocáis alguna zona, le cae un premio; cada vez que se deja coger la patita con suavidad, le cae un premio… Y progresivamente le cogéis la pata con más firmeza, explorando entre los dedos, mientras le seguís dando premios…

Si queréis aprender más de la MANIPULACIÓN, ¡no dudéis en contactar con nosotros!

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