Competición Respiratoria

Competición Respiratoria

 

Inspira, espira… Dos palabras que en yoga oyes continuamente. No paran, venga que si respiraciones rápidas, lentas, por una fosa nasal, por la otra… Mientras haces posturas, inspira, espira. Además siempre por la nariz… Es un sin parar… Ay, claro, respirar ES un sin parar.

Llevo varios años que cada X me da por probar yoga. Entonces busco un sitio, voy, pruebo y no me convence… Lo normal es abandonar, pero reconozco que yoga es algo que, por alguna razón que todavía desconozco, sigo tendiendo en mi mente. Y de vez en cuando llama a las puertas de mi consciente para recordármelo y que busque otro sitio. Así que voy, pruebo y no me convence… otro añito o más hasta que vuelva a llamar la puerta.

“hooolaaaaa, aquí yooogaaaa….” oía el otro día en mi cabeza. Y una semana después ya estaba probando Equiyoga y me llevó a apuntarme a una clase de yoga normal. Una clase muy bien dirigida, con risas, con esfuerzo físico, con meditación, en buen ambiente… Y por supuesto, con sus ejercicios de respiración.
Mientras hago posturas contra la gravedad y todas las leyes de física, mi mente puede seguir inventando mil historias y no parar. Cuando te tienes que relajar, desconectar de tu cuerpo, tal vez en un lugar precioso en tu mente, en medio de la naturaleza, donde estoy volando por encima de las montañas, rozando la nieve con mis manos que no son manos, sino alas… Siempre va y aparece una vocecita dando la guerra… me tengo que concentrar para volver a ese lugar tan bonito, para sentir el frescor en mis manos y el calor del sol en mi rostro… “es que claro, si mañana me levanto a las 7, me dará tiempo hacer eso, luego saco a los perros, si eso me paso por casa de…” Madre mía, que pare yaaaaa….

Pero he de decir que haciendo ejercicios de respiración, como mucho me entraba risa. Eso sí, con la respiración de fuego ni risas ni na. Que no me llegaba la sangre al cerebro tan siquiera, como para estar inventando historias en mi mente… Había momento que lo único que decía mi mente era “te vas a marear yaaaa” con ese tonito de ironía que sólo tu propia vocecita sabe poner para fastidiarte… “Anda” pensé, ahora voy y te hago caso. Y seguía respirando a toda pastilla, limpiando pulmones. No sé, si limpié mis pulmones, pero mi mente sí. De vez en cuando pasaba alguna que otra imagen por mi cabeza, pero ya no había palabras, ni pensamientos complejos. Había espacio, estaba en otro mundo. Y era precioso. Es interesante como vaciando llenas tu cuerpo de energía, de espacio que se expande en ti hasta llenar la última célula…
Creo que después de todos esos intentos de yoga, tras todos esos años teniéndolo en mente, ahora ha llegado el momento de probarlo de verdad. De respirar profundo y buscar el equilibrio.

Gracias Claudia!

Namaste

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